Nuevo escenario en la gestión del capital humano

Nuevo escenario en la gestión del capital humano Nuevo escenario en la gestión del capital humano

 

La crisis económica ha tenido un impacto devastador en muchas de las teorías y prácticas de dirección de personas. Si revisamos qué ha ocurrido con determinados planteamientos previos a la crisis y los comparamos con lo que en realidad ha venido ocurriendo en muchas empresas durante los últimos años, sin mucha dificultad podremos descubrir que las declaraciones bienintencionadas de muchas compañías en relación con su gestión de las personas, así como los sistemas de dirección, que, supuestamente, buscaban el desarrollo de las personas y su bienestar, y los enfoques antropológicos, basados en un cierto "buenismo" que sustentaban esos sistemas, han sido arrasadas en  muchas organizaciones, que han vuelto a planteamientos pura y estrictamente "tayloristas".

La lacra del desempleo, el ajuste a la baja de las condiciones salariales y laborales y la desaparición de multitud de empresas son realidades que han barrido muchos de los enfoques comúnmente aceptados antes de la crisis. Y esto ha generado una dinámica negativa tanto en las organizaciones como en las personas. Las organizaciones han adoptado prácticas de supervivencia que muchas veces no respetaban la dignidad de las personas. Y las personas se han vuelto escépticas con respecto a las organizaciones. Como resultado, entre ambas ha crecido la desconfianza mutua.

A pesar de todo, sigue habiendo empresas que han sorteado la crisis y que incluso han salido de ella reforzadas no solo en su negocio, sino, sobre todo, en su modelo de gestión de personas. Estas organizaciones han sido capaces de desarrollar un modelo organizativo que ha enfocado de modo diferente la gestión de las personas, sus necesidades e intereses, fortaleciendo a la vez su modelo de negocio. Y muchas de estas experiencias se han producido en pymes que, sin grandes sofisticaciones y sin ninguna ambición de formalizar un modelo nuevo, han generado uno de modo natural, integrando las distintas dinámicas que la realidad generaba. En definitiva, han sido capaces de desarrollar nuevas formas de dirección que, de algún modo, anticipan tendencias que poco a poco se van imponiendo y concretando con carácter general.

A partir de la observación de estas experiencias, y partiendo de algunas consideraciones previas sobre las dinámicas del entorno que condicionan en la actualidad la relación entre la persona y la organización, seguidamente trataremos de alumbrar algunas ideas que puedan ayud...