Reputación corporativa 2.0: ayudar a ver al gorila

Reputación corporativa 2.0: ayudar a ver al gorila Reputación corporativa 2.0: ayudar a ver al gorila
Business Review · Marketing

La ilusión de superioridad es consustancial a la naturaleza humana. Los psicólogos han sido capaces de demostrarla empíricamente en numerosas ocasiones, bautizándola de diversas maneras. Una de ellas es el efecto "mejor que la media", que nos dice que las personas somos excesivamente optimistas acerca de nuestras capacidades. Que tendemos a sobrevalorar nuestras cualidades positivas y a infravalorar las que lo son menos. Este efecto ha sido constatado en diversos ámbitos de la vida personal y profesional; por ejemplo, al ser preguntadas por su habilidad como conductores, alrededor del 75% de las personas manifiestan considerarse mejores que la media. Lo mismo sucede cuando se pregunta a los profesores sobre su capacidad pedagógica o cuando la gente debe valorar su coeficiente intelectual. Por supuesto, que la mayoría sea mejor que la media es imposible. El efecto es el contrario cuando de lo que se trata es de manifestarnos acerca de nuestros defectos. En definitiva, solemos tener una gran opinión de nosotros mismos. A veces, con razón. Otras, no tanto. Las compañías y los gestores no son ajenos a este fenómeno.

EL LADO OSCURO DEL OPTIMISMO

En su análisis de la crisis financiera, la Financial Crisis Inquiry Commission, constituida por mandato del Congreso estadounidense, concluyó a comienzos de 2011 que una de sus principales causas había que buscarla en que las señales de alarma fueron ignoradas por los supervisores, los reguladores y por aquellos que estaban al mando de las compañías. En definitiva, los consejos de administración no supervisaron adecuadamente a los gestores para asegurar que las sociedades estaban siendo gestionadas en el interés a largo plazo de sus accionistas. Desoyeron las advertencias de quienes les mostraban evidencias que indicaban que sus instituciones podían acabar teniendo problemas como consecuencia de su exposición a activos financieros exóticos. El exceso de confianza, o la ilusión de control, hizo que actuaran con una venda en los ojos. Y así les fue. Estos mismos elementos no son exclusivos de la crisis financiera. Más bien al contrario; pueden ser encontrados en buena parte de los casos de fracasos empresariales acontecidos desde el comienzo del capitalismo.

La ilusión de control, el efecto mejor que la media o el exceso de optimismo de gestores y administradores son algunos de los principales riesgos a los que se enfrentan las compañías. Así lo prueban los trabajos desarrollados al ...