Seis competencias clave para hacer frente a un mundo 'topsy-turvy'

Seis competencias clave para hacer frente a un mundo 'topsy-turvy' Seis competencias clave para hacer frente a un mundo 'topsy-turvy'

Los cambios en nuestra sociedad son constantes, y ya estamos a las puertas de una cuarta revolución industrial. Pero ¿cuáles son las habilidades que deberá tener el "individuo del futuro" para adaptarse a este nuevo panorama, lleno de incertidumbre y confusión? Lo esencial será ser curioso, detectar el más mínimo detalle y desarrollar un pensamiento lateral y crítico, sin olvidarse de desarrollar otras competencias, como la escucha activa, el espíritu de equipo y la capacidad de imaginar.

 

 

 

 

 

 

 

Actualmente, nadie se sorprende cuando se dice que la inestabilidad que vivimos en lo económico, en lo social y en lo político es la nueva "normalidad", ni tampoco cuando lo que, en otro momento, eran hechos sorprendentes, por extremos, y se calificaban como rarezas (lo que el profesor Nassim Nicholas Thaleb popularizó como "cisnes negros", algo anormal e impredecible porque nada ni nadie apuntaba a su posibilidad antes de que se produjese), se ha convertido ya casi en parte de nuestra nueva cotidianeidad.

Vivimos en un mundo topsy-turvy, que está patas arriba, en el que la velocidad a la que se producen los cambios no tiene, objetivamente, precedentes en la historia. Todavía estamos tratando de digerir lo que implica la llamada "tercera revolución industrial", marcada por la digitalización y la hiperconexión, y ya se dice que estamos a las puertas de la cuarta, la que va a ser "acelerada"1 por las tecnologías exponenciales, como la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, la neurociencia o la biotecnología, que impactarán dramáticamente en nuestras vidas en los próximos años y que anuncian un cambio radical de las reglas del juego.

Quizá ver los efectos de esa cuarta revolución llevará más tiempo del que dicen los llamados "tecnooptimistas", pero no se puede negar que todos "notamos" que algo, ciertamente, está cambiando.

Algunos auguran un cambio de paradigma socioeconómico (de tintes catastróficos o esperanzadores; según la óptica con que se mire) en el que se va a tener que redefinir, entre otras muchas cosas, lo que se entiende por trabajo y si el salario que se percibe por ese trabajo va a seguir siendo la moneda de cambio alrededor de la cual se estructure todo el sistema económico. Porque parece que, en la mayoría de los casos, las máquinas van a reemplaz...