Superando conversaciones difíciles. Cómo dar un buen 'feedback'

Superando conversaciones difíciles. Cómo dar un buen 'feedback' Superando conversaciones difíciles. Cómo dar un buen 'feedback'

Hoy en día es habitual que los directivos desarrollen sus habilidades más allá de la formación técnica, ya que este enfoque de desarrollo impacta positivamente no solo en la persona, sino también en los resultados de negocio. Por ello, mejorar en alguna habilidad, aunque solo sea un 1%, es muchísimo: ese 1% puede cambiar muchas cosas. Sin embargo, ser un fenómeno en algo concreto, pero no ser capaz de mantener conversaciones en las que dar, recibir o pedir 'feedback', hace que el impacto de ese 1% sea ínfimo. Por ello, poner el foco en cómo dar 'feedback' correctamente puede ayudar al desarrollo personal y profesional de forma exponencial.

La palabra feedback hace referencia a la "retroalimentación", a cómo son nuestras conversaciones cotidianas con los demás y a si somos capaces de influir en el entorno aportando mejoras y diciendo lo que pensamos realmente. Dar o recibir feedback es indagar en cómo afecta la información que recibimos del entorno, normalmente en interacción con otra persona. Se puede dar feedback sobre el resultado de un comportamiento ("Esta propuesta es muy innovadora, nunca antes había visto algo así"), sobre la actitud ("Has transmitido entusiasmo en la presentación") o sobre la identidad ("Eres un crac").

También es conocido el doble enfoque que puede tener el feedback, pudiendo ser positivo cuando queremos dar reconocimiento, o constructivo –mal llamado negativo–, para ofrecer puntos de mejora. Desgraciadamente, se suele utilizar mucho más el feedback negativo o constructivo, pues resulta más fácil ver lo que está mal en nuestro entorno que celebrar lo que está bien, sencillamente porque lo bueno lo damos por hecho. Hay que esforzarse en reforzar lo bueno en los demás, sobre todo las conductas que se quieren ver repetidas, y ofrecer feedback positivo más a menudo.

La teoría sobre el feedback la conocemos, está al alcance de todos y se repite en las formaciones sobre liderazgo, comunicación, gestión de equipos, etc. Sin embargo, a pesar de conocerla, a la hora de pasar a la acción, seguimos teniendo dificultades, y el feedback continúa siendo una de las asignaturas pendientes en los entornos profesionales. Para indagar en este aspecto, se debe simplificar y cambiar el foco: generalmente nos entrenamos y ponemos el esfuerzo en la comunicación a la hora de dar feedback, pero esta es la consecuencia, el resultado de algo previo que normalmente olvidamos. Y es que el feedback tiene dos componentes, uno de observación –lo que veo en la otra persona– y otro emocional –las emociones que provoca en mí lo observado–. Estos dos componentes son los que van a modular cómo será nuestra comunicación, y en ellos debemos poner el foco para tener un impacto positivo en la otra persona.

UNA BUENA MANERA DE DESMOTIVAR

Si queremos desmotivar a una persona, darle un mal feedback no falla. Todos hemos vivido alguna vez una experiencia similar: tras una conversación desafortunada, sentimos malestar y después nos cuesta más seguir con el día a día. No tiene por qué ser una conversación trascendente: un simple comentario puede tener un ...


Marta Romo

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Socia de Be-Up, conferenciante y coach profesional acreditada por AECOP (Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos)