Cambio organizativo: Juego, colaboración y diversión

Cambio organizativo: Juego, colaboración y diversión Cambio organizativo: Juego, colaboración y diversión
Business Review (Núm. 309) · Estrategia

La diversión como estado emocional asociado a la idea de "jugar" ofrece una perspectiva muy valiosa para el cambio en entornos dinámicos e inciertos, en los que las organizaciones necesitan responder a acontecimientos inesperados y buscan prepararse para el futuro. ¿La dinámica de jugar y el cambio organizacional van de la mano?

Es difícil definir el juego, porque una definición destruye la alegría. Y eso ya es una característica del juego: en el momento en que intentas plasmarlo en reglas formales, desaparece. Por tanto, es mejor empezar por nosotros mismos: pensemos en jugar. ¿Qué nos viene a la mente? Lo más probable es que se nos ocurran palabras como diversión, energía, libertad, voluntario, creatividad, confianza, conexión, rol, olvidarse del tiempo...

Jugar presenta numerosas características, y varios teóricos del juego1 coinciden en señalar que:

• Jugar es diversión. No tiene una utilidad inmediata, salvo que podemos divertirnos jugando.

• Jugar es voluntario. Si es obligatorio, deja de ser un juego.

• Jugar es libertad. Seguimos jugando mientras nos divirtamos y tengamos energía para ello.

• Jugar es relajante y puede hacernos reír.

• El compañerismo nace jugando.

• Jugar no es la vida “normal”, pero ofrece la oportunidad de escaparse de ella.

• Jugar es espontáneo e intrínsecamente motivante.

Surgen algunas reglas que pueden cambiarse previa consulta. Con frecuencia, desempeñamos un rol que nos da la libertad de hacer algo distinto. Jugar, aparentemente, no es importante, pero no es así. No es real, pero es real. Finalmente, jugar tiene un límite espacial y temporal. Puede iniciarse al instante y repetirse con las mismas personas o con otras.

Imaginemos que podemos ver el cambio en las organizaciones como un juego en el que nos sentimos libres y nos divertimos: jugar permite ensayar nuevos comportamientos y desarrollar ideas distintas, nos libera de los patrones culturales más arraigados y puede contribuir a introducir cambios profundos en las organizaciones y en el mundo que nos rodea.

En un mundo incierto y dinámico, jugar no consiste solo en actuar eficazmente y en buscar la estabilidad en un entorno que es predictible, sino que también consiste en experimentar y aprender. Intentar hacer algo aporta ideas sobre qué puede hacerse.

 

El juego y la cultura Jugar es una forma de tratar con uno mismo y con los semejantes. En el trabajo en equipo, las personas pueden expresarse y mostrar su carácter y cualidades no solo como individuos, sino también como sociedad. En el juego, las personas toman decisiones sobre cómo interactúan entre sí, y esto crea grupos sociales que, juntos, establecen y man...


Jaap Boonstra

·

Profesor visitante del Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade Business School y profesor de Cambio en la Organización y Liderazgo en la Universidad de Economía y Empresa de Viena

Francisco Loscos

·

Profesor asociado del Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade Business School y profesor invitado de INCAE Business School