Daniel Pink: El momento justo perfecto

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Daniel Pink: El momento justo perfecto Daniel Pink: El momento justo perfecto

KC

Karen Christensen

Business Review (Núm. 284) · Ventas

Para quienes pensábamos que Twin Peaks no era más que una serie de televisión algo extraña, cuéntenos algo sobre los patrones ocultos que rigen nuestra vida cotidiana.

Los investigadores del comportamiento han descubierto que todos experimentamos un patrón bimodal habitual y muy marcado –“picos gemelos”– durante el día. Nuestro buen humor –cuando nos sentimos activos, comprometidos y optimistas– va creciendo durante las horas de la mañana hasta que alcanza su punto óptimo alrededor del mediodía. Luego, nuestro estado de ánimo y nuestra energía se desploman y se mantienen bajos durante toda la tarde, para volver a activarse a primera hora de la noche. En pocas palabras, nos movemos a lo largo del día en tres etapas: pico, valle y recuperación o rebote, y esta secuencia es así para la mayoría de las personas.

Algo importante que implica este patrón es que nos encontramos mejor haciendo determinados tipos de trabajo o actividades en ciertos momentos del día. Durante el período “pico”, cuando estamos más atentos, hacemos mejor el trabajo analítico. Más tarde, durante el de “valle”, deberíamos hacer trabajo administrativo, porque ese tiempo no es bueno para mucho más. Luego, durante el período de “recuperación” –cuando nuestro estado de ánimo está mejor, pero nuestra atención es más baja–, deberíamos hacer un trabajo creativo que requiera un poco más de despreocupación.

Este patrón también tiene un gran efecto sobre el rendimiento en el trabajo. Hay evidencias que demuestran que “el momento del día” explica, aproximadamente, el 20% de las variaciones en el rendimiento de las personas sobre las tareas cognitivas. Elegir el momento adecuado es, en definitiva, más una ciencia que un arte.

Si bien estos picos y valles son internos, la investigación señala que tienen implicaciones externas. ¿Cómo es eso?

Una cosa que sabemos con certeza es que el período valle es un momento espantoso para las tareas importantes. Por ejemplo, el lavado de manos en los hospitales disminuye considerablemente por la tarde en comparación con la mañana, lo que provoca más infecciones adquiridas en el hospital; los médicos son mucho más propensos a prescribir antibióticos innecesarios en las consultas de la tarde en comparación con las consultas de la mañana, y los errores de anestesia son cuatro veces más probables a las 3 de la tarde que a las 9 de la mañana.

En el ámbito de la educación, una investigació...