Durante décadas, las organizaciones se diseñaron como máquinas eficientes, previsibles y controlables. Ese enfoque les permitió crecer en entornos estables, pero hoy se ha convertido en una fuente silenciosa de fragilidad. En un contexto marcado por la complejidad y la interdependencia, muchas empresas colapsan por su incapacidad para adaptarse. Por eso es necesario comprender la organización como un sistema vivo y extraer de ello aprendizajes prácticos para la gestión directiva.
De relojes a gatos: la arquitectura de la organización adaptativa
Marcelo Lasagna
Business Review (Núm. 367) · Estrategia · Junio 2026
Durante buena parte del siglo XX, gestionar una organización fue esencialmente un ejercicio de orden. Dividir el trabajo, estandarizar procesos, reducir desviaciones y controlar resultados era la fórmula dominante para asegurar eficiencia y crecimiento. El modelo funcionó tan bien que acabó naturalizándose. Dejamos de verlo como una respuesta histórica a un determinado contexto y empezamos a tratarlo como una verdad universal. El problema surgió cuando ese mismo modelo se mantuvo intacto en un mundo que ya no respondía a sus supuestos básicos.
La historia empresarial reciente ofrece múltiples ejemplos de organizaciones admiradas que, pese a contar con talento, capital y conocimiento, no lograron sobrevivir a cambios profundos en su entorno. Nokia, Kodak o Sears no desaparecieron por falta de inteligencia individual ni por errores puntuales de gestión. Lo hicieron porque persistieron en formas de organizar y decidir que habían dejado de ser funcionales. No supieron leer el “ruido del mundo”.
El colapso organizativo rara vez es un acontecimiento repentino. Más bien se trata de un proceso lento y acumulativo. Se inicia cuando la empresa empieza a perder sensibilidad frente a su entorno, continúa cuando interpreta las señales externas desde marcos mentales obsoletos y se consolida cuando ya no dispone de margen para corregir el rumbo.
Como ocurrió en sociedades históricas como la de Rapa Nui, que agotó sus recursos sin modificar sus patrones de comportamiento, muchas organizaciones modernas siguen operando como si el contexto que las hizo exitosas aún existiera.
Las cifras refuerzan esta idea. Una proporción muy elevada de procesos de transformación fracasa y una parte significativa de las empresas no alcanza siquiera una década de vida. Más allá de las causas inmediatas, el denominador común suele ser el mismo: estructuras diseñadas para un mundo lineal que intentan sobrevivir en un entorno no lineal.
Las metáforas no son recursos estéticos: son marcos operativos que dictan cómo decidimos. Aquí resulta útil una metáfora sencilla (ver el cuadro 1):
• Durante años hemos concebido las organizaciones como relojes
Marcelo Lasagna
Socio fundador de Protea Becoming Adaptive y de Lead To Change Chile ·
Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona, máster en Estudios Internacionales y diplomado en Filosofía de la Ciencia y Sistemas Complejos. También es miembro del Complexity Institute (Italia) y fundador del Complexity Network en España, una red de profesionales que trabajan la transformación organizacional desde la perspectiva de la complejidad.
Fue profesor durante 14 años en la Universidad Pompeu Fabra y también impartió clases en la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile. Además, ha sido director de la Escuela Virtual de Gobernabilidad en la Universitat Oberta de Catalunya.
Socio fundador de Protea Becoming Adaptive, una agencia habilitadora de inteligencia adaptativa, lleva 35 años trabajando en proyectos de transformación de las organizaciones, tanto públicas como privadas, entre las que se encuentran el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la UNESCO, la Unión Europea y la AECID. En total, ha tenido la fortuna de acompañar a cerca de 70 empresas y servicios públicos en sus procesos de innovación y transformación.
Le apasionan los sistemas complejos adaptativos aplicados a las organizaciones. Su propósito profesional es ayudar a catalizar la transformación de las empresas hacia organizaciones más inteligentes y adaptativas que contribuyan a la sostenibilidad del planeta. Le encanta explorar todas las áreas del conocimiento y descubrir sus puntos de conexión.
Es autor de tres libros (Presencia catalana en la economía chilena, ¿Por qué colapsan las organizaciones? La pérdida de adaptabilidad en entornos complejos y, junto a Carmina Sánchez y Xavier Marcet, Innovación pública: un modelo de aportación de valor, así como de diversos capítulos de libros.


