Detrás de cada avance hay una pregunta mejor

Detrás de cada avance hay una pregunta mejor Detrás de cada avance hay una pregunta mejor

Durante la última década me he centrado, como como académico y consultor, en la innovación empresarial. En concreto, he estado estudiando los efectos de hacer nuevas preguntas, tanto en startups como en empresas ya consolidadas. Hace veinticinco años, mi primera conversación con Clayton M. Christensen –el profesor de Harvard que se hizo famoso por su teoría de la innovación disruptiva– se centró en “qué es lo que hace que las personas hagan las preguntas adecuadas”. Desde entonces, nuestras colaboraciones –que incluyen la coautoría de El ADN del innovador– no han hecho más que agudizar mi apreciación por el papel fundamental que desempeñan las preguntas en los avances y progresos.

Si se traza el origen de cualquier avance creativo, es posible encontrar el momento en el que alguien cambió la pregunta que se planteaba. Las preguntas pueden hacer cosas sorprendentes: derribar los muros que han estado constriñendo el modo de pensar de las personas encargadas de solucionar problemas; eliminar una o más de las cosas que “se dan por hechas” en una determinada línea de pensamiento; o abrir caminos para la investigación que habían sido bloqueados. Por lo general, solemos definir esto como “reencuadrar”.

La profesora de Stanford Tina Seelig, cuyo ámbito de estudio es la creatividad y la innovación, es una gran defensora del reencuadre. Tal y como ella dice: “Todas las preguntas son el ‘marco’ que encierra las respuestas. Por lo tanto, si se cambia el marco, cambia drásticamente el abanico de soluciones posibles”. La profesora Seelig sugiere que una manera de reencuadrar las cosas es pensar en alguien muy diferente de uno mismo y tratar de ponerse en la piel de esa persona ante una situación en particular. Por ejemplo, ¿interpretaría un niño las cosas de modo diferente a como lo haces tú, que eres un adulto? ¿Alguien de un país diferente, respecto a alguien nacional, empezaría con un conjunto de suposiciones fundamentalmente diferentes?

Las preguntas son la forma más eficaz de reencuadrar cualquier asunto. Es una forma provisional y no beligerante de facilitar la entrada en territorios prohibidos, y nos alientan –individual y colectivamente– a volver a examinar las conjeturas básicas que sostenemos. La forma en que Elon Musk se refiere a esto es “el pensamiento de los principios básicos”. Cuando Tesla alcanzó hace unos años el número uno en la lista Forbes de las empresas más innovadoras, los miembros de nuestro e...


Hal Gregersen

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Director ejecutivo del Centro de Liderazgo del MIT y senior lecturer de MIT Sloan School of Management. Su último libro es Questions Are the Answer: A Breakthrough approach to Your Most Vexing Problems at Work and in Life (HarperCollins, 2018).