Entrevista. La arquitectura de elección se aplica a casi todo, en la economía y en la sociedad

Entrevista. La arquitectura de elección se aplica a casi todo, en la economía y en la sociedad Entrevista. La arquitectura de elección se aplica a casi todo, en la economía y en la sociedad

Usted ha descrito el objetivo de la que ha sido su investigación, durante los últimos cuarenta años, de la siguiente manera: "Presentar los humanos a la economía". Por favor, ¿podría explicarlo?

La verdad es que las personas que llenan los libros de texto de economía guardan muy poca semejanza con los seres humanos con los que interactuamos a diario. Los modelos económicos estándares describen gente que es tan inteligente como el más inteligente de los economistas, que no se ven afectados por la emoción y que no tienen problemas de autocontrol. Esos serían los Homo economicus; los llamo "Econs" para abreviar, pero, de verdad, no conozco a nadie así. En realidad, no tenemos una fuerza de voluntad perfecta y no siempre elegimos lo que es mejor para nosotros... Y por eso la obesidad y los ahorros insuficientes para la jubilación son tan comunes hoy en día.

 

Usted afirma que la teoría de las perspectivas de Daniel Kahneman y Amos Tversky ofrece una "plantilla" para el tipo de teorías que se necesitan en la actualidad. ¿Qué quiere decir con eso?

Como se ha demostrado, luchamos por determinar lo que es mejor para nosotros a largo plazo –y después nos esforzamos por tener la fuerza de voluntad para implementar esa elección–, especialmente si conlleva una gratificación a posteriori. Necesitamos profundamente teorías económicas que expliquen este comportamiento, y la primera en hacerlo fue la teoría de las perspectivas. Tradicionalmente, los economistas creían que cada vez que hacemos una elección, el resultado neto de las pérdidas y ganancias relacionadas con esa elección se procesa, de alguna manera, en nuestra cabeza para evaluar si una elección concreta es deseable o no. Sin embargo, la teoría de las perspectivas afirma que las pérdidas y ganancias son valoradas de forma muy diferente por la gente, y esto afecta a nuestras decisiones. En pocas palabras, les damos a las pérdidas mucho más peso que a las ganancias. Por lo tanto, si usted puede ganar cien dólares en una transacción, pero pierde ochenta en otra, terminará sintiéndose peor, a pesar de que tiene veinte dólares más. Cuando apareció [en 1979], lo bueno de la teoría de las perspectivas fue que demostraba que se podía realizar un análisis científico de la conducta humana.

 

¿Puede explicar cómo Daniel Kahneman –que llegó a ser galardonado con el Premio Nobel de Ciencias Económicas en 2002– se convirtió en su mentor?...