Los robots invaden los bancos

Los robots invaden los bancos Los robots invaden los bancos

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Eloi Noya

Business Review (Núm. 288) · TIC

Siete de la mañana. Suena el despertador en el móvil y aparece un aviso de tu aplicación de finanzas personales que te anticipa que, esta semana, llegarán los recibos del colegio de los niños y necesitarás reponer fondos para no quedar en descubierto. Conectas con la aplicación del banco y, tras un reconocimiento facial, accedes a tus cuentas. La voz de un chatbot te da la bienvenida y te pregunta en qué puede ayudarte. Con tu voz, le explicas que debes cubrir los recibos del colegio. Te sugiere hacer un traspaso de una cuenta de ahorro que tienes para emergencias, aunque te ofrece también un par de alternativas: pedir un anticipo de nómina o bien financiar el saldo de la tarjeta de crédito. Le preguntas si esas operaciones las deberá autorizar su supervisor y te responde amablemente que no, que ella misma lo está autorizando, dado tu historial. Te despides del chatbot tras haber hecho el traspaso y te envía un mensaje con recomendaciones de cómo ahorrar cada mes. Parece que un algoritmo ha analizado tu patrón de consumo y te ofrece diversas alternativas para reducir algunos gastos y realizar un ahorro sistemático.

De camino al trabajo consultas las posiciones de tu cartera de fondos. Desde hace un año las gestiona un robo-advisor, que va rebalanceando la cartera conforme al perfil de riesgo y los vaivenes de los mercados. Compruebas que está batiendo a los fondos gestionados de forma activa por profesionales de la inversión “de carne y hueso”.

A media mañana recibes una llamada. Una voz te avisa de que acaba de realizarse un intento de compra online con tu tarjeta de crédito. Preguntas cómo han detectado que era fraudulenta, y te contesta que algoritmos avanzados deciden en tiempo real si aquella compra lo es o no. Agradeces a la voz el servicio, sin darte cuenta de que, en realidad, estás hablando con una máquina, exactamente como en la conversación de primera hora de la mañana.

Por la tarde te reúnes con dos socios para un nuevo proyecto de consultoría digital que estás lanzando. Revisando la previsión de ingresos y gastos, ves que os haría falta un préstamo de 20.000 euros en los meses de arranque hasta que no empecéis a cobrar las primeras facturas a los clientes. Entráis en una plataforma de créditos para empresas y miráis qué documentación os piden para solicitar el crédito. Con sorpresa, veis en la página web que la concesión tarda apenas diez minutos. Introduciendo el CIF de tu recién creada sociedad, un algo...


Eloi Noya

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Director del programa online Innovación en Finanzas: Fintech y Blockchain, de ESADE Business School