Robots, drones y máquinas inteligentes en las empresas: ¿son el nuevo capital laboral?

Robots, drones y máquinas inteligentes en las empresas: ¿son el nuevo capital laboral? Robots, drones y máquinas inteligentes en las empresas: ¿son el nuevo capital laboral?
Business Review (Núm. 263) · Recursos humanos

El papel de las máquinas inteligentes y las posibilidades de la inteligencia artificial aplicada a las empresas no paran de crecer. Tanto es así que cada vez más voces debaten sobre el rol que jugarán en el entorno laboral en un futuro próximo. En esta sección recogemos distintas opiniones, que ofrecen diversas perspectivas sobre un tema controvertido.

Las predicciones sobre la tecnología y su efecto sobre el empleo han surgido con cierta recurrencia en los dos últimos siglos. Los luditas destruyeron telares en la Inglaterra del xix porque pensaban que las máquinas acabarían pronto con sus trabajos. Durante la Gran Depresión volvieron a surgir temores similares sobre un incremento desmesurado y estructural de masa laboral excedente.

Miedos parecidos a estos se manifiestan también hoy, fundamentalmente por los avances de la inteligencia artificial (IA), que promete animar robots casi humanos en sus capacidades productivas e, incluso, de relación. Este progreso traería un vaciamiento de muchas profesiones (incluidas las que se suponían fuera de su alcance, como los servicios profesionales), mano de obra excedentaria y una mayor desigualdad.

Aunque las predicciones de los luditas y científicos sociales de los años treinta del siglo pasado no se hayan materializado, la impresión general ante los avances en la conducción autónoma, las derrotas de jugadores humanos ante máquinas, los asesores financieros robóticos y otros muchos contextos parecen sugerir que esta vez sí va en serio.

A nuestro modo de ver, aunque el desarrollo de la inteligencia artificial esté siendo impresionante, puede que estemos exagerando su efecto sobre el empleo, al menos en el corto y medio plazo, por las siguientes razones:

1. La inteligencia artificial está lejos de haber superado su último invierno. A pesar de las optimistas declaraciones de los entusiastas de la computación cognitiva, los ordenadores no pueden aún razonar ni pensar, ni están cerca de hacerlo: decir, como hacen algunos, que los ordenadores razonan es una boutade. La IA sigue fallando por lo que Dreyfus llamó "el problema del sentido común" hace ya mucho tiempo: su funcionamiento está basado en reglas, a diferencia del humano, que las trasciende.

2. Se suele prestar mucha atención a las innovaciones de proceso, pero no tanto a las de producto, y ello bien podría traer consigo el surgimiento de nuevas profesiones.

3. Tendemos a sobrestimar los efectos  de la tecnología en el corto plazo y a infraestimar  los que se producen en el largo plazo. Esta tendencia está exacerbada por la búsqueda de novedad en los medios de comunicación tradicionales y redes sociales: ocuparse de lo nuevo y disruptivo vende mucho más –o genera más "Me gusta"– que hablar de aquello a lo que estamos acostumb...


Carlos Rodríguez Lluesma

·

Profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones en el IESE Business School.

Esteve Almirall

·

Profesor titular del Departamento de Operaciones, Innovación y 'Data Sciences' en ESADE Business School

Javier Busquets

·

Profesor de Estrategia Digital y director del Executive Master in Digital Business de ESADE Business School

Juan José Casado Quintero

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Director académico y profesor del Máster en Business Analytics & Big Data en el IE Business School

Ricardo Pérez

·

Profesor de Sistemas de Información en el IE Business School.

Yosem E. Companys

·

Associate Director del programa del máster en Technology Management en la Universidad de California, Santa Bárbara, e investigador y experto en Políticas en la Universidad de Stanford.