Salir de la zona de confort

Salir de la zona de confort Salir de la zona de confort

Si hay una preocupación que copa cada vez más titulares y sobre la que existe un consenso más generalizado, esa es la repercusión que el cambio climático tiene en todos los niveles, lo que conlleva la necesidad de realizar cambios al respecto, buscando soluciones que frenen su escalada. Por supuesto, la empresa no puede ser una excepción, ni vivir ajena a esta realidad. ¿Qué impacto tiene y tendrá el cambio climático en las organizaciones?

Desde hace muchos años, hay consenso científico respecto a la necesidad de reducir las emisiones globales de los gases de efecto invernadero a cero en, aproximadamente, tres décadas si queremos evitar un aumento de la temperatura global de más de 2 °C. Las posibilidades de alcanzar este objetivo son escasas, dado que, hasta 2019, ni siquiera se logró revertir la tendencia creciente de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Muchos científicos expertos en el clima ven el momento actual como la última oportunidad para lograr ese cambio y tener tiempo suficiente para reducir las emisiones de manera realista, evitando entrar en la espiral de aumento de la temperatura. La pregunta no es si el cambio climático está ocurriendo: la pregunta es qué intensidad tendrá y hasta qué punto resultará devastador.

Las empresas desempeñan un papel importante como causa fundamental del cambio climático, y también como actores protagonistas para evitar sus consecuencias más graves. Los impactos del cambio climático sobre los negocios son numerosos, pero probablemente haya una consecuencia común para las organizaciones de todos los ámbitos: el cambio climático las obliga a salir de su zona de confort. Suceden en las compañías navieras, que no puedan usar canales y ríos debido a los bajos niveles de agua; en el sector del automóvil, que se enfrenta a fuertes presiones regulatorias que promueven la transición hacia vehículos con bajas emisiones de CO2; en empresas agrícolas, que padecen severas sequías, olas de calor u otros fenómenos meteorológicos extremos; en el sector del carbón, que tal vez deba cesar por completo su actividad... Resulta que la idea reconfortante de que existe un modelo empresarial de sostenibilidad con el que la protección del clima podría integrarse en los modelos empresariales existentes no parece dar la talla ante los desafíos que se nos vienen encima.

Salir de la zona de confort como empresa exige replantear de forma fundamental los actuales modelos, tecnologías y productos empresariales. El cambio climático obliga a despedirse de las rutinas y creencias consolidadas, y esto es especialmente difícil si se plantea a un plazo tan largo: necesitamos actuar con urgencia ahora para evitar graves consecuencias dentro de 20-50 años. Los ciclos de inversión y de desarrollo de productos suelen ser mucho más cortos, y, a corto plazo, todavía se puede ganar mucho dinero con productos y tecnologías que emiten mucho CO2.

Tobias Hahn

Profesor del Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad en Esade Business School ·