Caso Roche. Por qué las mejores ideas pueden venir de fuera de la empresa

Casos prácticos

Caso Roche. Por qué las mejores ideas pueden venir de fuera de la empresa Caso Roche. Por qué las mejores ideas pueden venir de fuera de la empresa

JB

Julian Birkinshaw

Business Review (Núm. 270) · Márketing
Management & Innovation (Núm. 15) · Márketing

Analizamos el modo en que Roche lanzó una red global en su búsqueda para descubrir innovaciones pioneras para el cuidado de la salud.

Es una verdad bien sabida que cuanto más exitosa es una empresa, más cortos de miras tienden a ser sus empleados. Las acciones, capacidades y relaciones con clientes ya existentes dirigen el comportamiento, y todo lo que es ajeno a esa trayectoria se ignora.

Así que si usted trabaja en una empresa exitosa y consolidada, ¿cómo puede ampliar su horizonte? ¿Hacia dónde se puede mirar y con quién se puede hablar si el propósito es llegar a ideas que estén fuera de las áreas ya existentes en las que se es fuerte? Si se le pregunta a alguien que ya tenga una vinculación con la empresa, puede estar tan contaminado y ser tan miope como alguien de dentro. Y siempre existe el riesgo de que simplemente nos digan lo que creen que queremos oír (o que uno atienda solo la parte de la historia que reafirme nuestras ideas preconcebidas).

Este fue el reto al que un equipo de ejecutivos de Roche (entre los que figuraban Sven Ebert, Chad Brown, Tracy Bush, Greg Essert, Oliver Froescheis y Feng Wang) se enfrentó en mayo de 2014. "Queríamos ayudar a Roche a evitar que sufriera el 'síndrome de éxito'; queríamos estar listos para poder captar las siguientes grandes ideas, no aquellas con las que ya veníamos trabajando", dice Sven Ebert, uno de los directivos de la compañía.

Todos ellos se formularon la siguiente pregunta: "¿Estamos dejando pasar de largo las ideas rompedoras o no convencionales –las que cambian de verdad las reglas del juego– que nos permitirán alcanzar nuestros objetivos?". Y atinaron con una forma novedosa de contestarla. Como dice Ebert: "Tuvimos la brillante idea de preguntar a la próxima generación –los actuales estudiantes de posgrado, personas sin 'contaminar' por el pensamiento de nuestra empresa y sus sesgos o prejuicios–, gente que esperábamos que tuviera un punto de vista refrescante".

El planteamiento inicial fue llevar a cabo algún tipo de encuesta estudiantil. "Queríamos encontrar científicos realmente jóvenes, que no estuvieran influidos por la mentalidad empresarial y que tuvieran una mente realmente abierta con respecto a cualquier cambio de reglas de juego que pudiera ocurrir en un período de tiempo de unos diez a veinte años", dice Ebert. La hipótesis era que, al escuchar las ideas de estos científicos emergentes, el equipo podría descubrir oportunidades prometedoras para Roche que provocarían un incremento superior sobre aquellas ya desarrolladas mediante el proceso de exploración habitual es...


Julian Birkinshaw

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Profesor de Estrategia e Iniciativa Empresarial en London Business School