Comunicar sin FOMO: coherencia informal y corporativa

El sector opina

Comunicar sin FOMO: coherencia informal y corporativa Comunicar sin FOMO: coherencia informal y corporativa

Cuando la comunicación corporativa hace su trabajo, se activa una parte guionizada de lo que transmite una compañía. Supone la construcción de unos mensajes que suelen moverse entre los extremos ser-parecer y mostrar-demostrar.

Como personas adultas, sabemos que cubrir la necesidad de ser vistas, oídas y valoradas es una tarea individual. Se trata de un vaso que primero se llena en casa y después, desde la abundancia, en la relación con otros.

El error es pensar, por ejemplo, que seremos felices cuando gustemos a todos, o que valemos tanto como el número de likes de nuestros posts. Eso es caer en la trampa de dejar que sea “lo de fuera” quien dicte quiénes tenemos que ser.

Es algo que les sucede a las personas, pero también a las empresas a nivel de comunicación. Sucede cuando nos rendimos al fear of missing out y nos agotamos en una carrera sin fin plagada de acciones de comunicación externa, estirando el chicle entre la verdad y la exageración. Es el parecer, es el demostrar.

Pero no solo habla lo planificado. La cultura de la empresa, que, como sabemos, es la suma de todas las actitudes de todas las personas de una compañía, también es comunicación. Y más allá, cuando un empleado o una empleada nos atiende fuera de su horario, por ejemplo, estamos observando un compromiso, una energía, una vocación y una autenticidad que no solo comunica, también modifica decisiones.

Es precisamente ese tipo de cultura organizacional que mira hacia dentro para cuidar de lo más valioso –las personas– la que surge como alternativa y eje de la comunicación empresarial sin FOMO. Es atender el desarrollo y el bienestar de las personas de una organización, liderar con valentía las conversaciones incómodas y dejar que desde ese lugar se generen los mensajes de la comunicación corporativa planificada.

Se trata de practicar una comunicación que deja de esforzarse por parecer y se limita a mostrar lo que la empresa ya es, que deja de comunicar con miedo para hacerlo con coherencia. •

Lydia Vidal

Responsable de Comunicación en Escuela Europea de Coaching (EEC) ·