Industria 4.0: la cuarta (re) evolución industrial

Industria 4.0: la cuarta (re) evolución industrial Industria 4.0: la cuarta (re) evolución industrial

Países como Alemania, Japón o Estados Unidos lideran la industria 4.0, entendida por algunos como el desarrollo e implantación de nuevas tecnologías, y por otros, como nuevas formas de conocimiento derivadas de la administración de grandes cantidades de información. Esta nueva industria digital gira en torno al Big Data, el Internet de las Cosas y las additive technologies, con las que se pueden personalizar productos a gran escala, y permiten mejorar la eficiencia operativa, la optimización de la gestión de la cadena de valor o la posibilidad de crear nuevos modelos de negocio. Sin embargo, las estadísticas indican que aún se halla en una fase de aprendizaje, por lo que su implantación depende de la existencia de un plan estratégico. Pero ¿qué aspectos deberían influir en su diseño?

 

 

 

 

 

 

Con frecuencia, se asocia el concepto de industria 4.0 al desarrollo e implantación de nuevas tecnologías que avanzan a ritmo vertiginoso. Algunos autores van más allá del factor tecnológico y lo conceptualizan como nuevas formas de conocimiento y, por ello, de gestión, derivadas de la captura y administración de una ingente cantidad de información. Aunque son prácticas ampliamente extendidas y consolidadas en el sector servicios, es inevitable asociarlas al sector industrial. No es coincidencia que los tres países que lideran el despliegue de iniciativas de la industria 4.0 (Alemania, Japón y EE. UU.) ejemplifiquen una larga tradición industrial. Y es, muy probablemente, en esta tradición donde se debe hallar el origen de lo que se ha denominado la cuarta revolución industrial.  


Calificarla de revolución encaja con la necesidad de ser disruptivo en la creación de nuevas soluciones empresariales, pero puede conducir a sobredimensionar algunos de los aspectos que la configuran. Por el contrario, entenderla como una evolución de los modelos y sistemas industriales existentes, conocidos y testados, aunque tal vez suponga una pérdida de notoriedad y de sentido de urgencia, favorece su patrocinio y estimula su despliegue e implantación. Este matiz entre revolución y evolución puede condicionar de forma significativa las formas de comportamiento, por lo que es factible manifestar que los procesos de transformación son más viables con partitura que improvisando.

Basándose en esta premisa, este artículo parte de un...