Profesiones de futuro

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Business Review · Sin categoría

La creciente turbulencia en el entorno económico y la presencia de un mercado cada vez más competitivo hacen de la flexibilidad un imperativo para cualquier organización que quiera ser exitosa. Las empresas de hoy en día necesitan adaptarse a los cambios rápidamente. Aquellas que no lo hagan correrán el peligro de quedarse atrás. El riesgo de obsolescencia es actualmente mucho mayor que en el pasado. Basta con echar una mirada a nuestro día
 a día para darnos cuenta de la velocidad de estos cambios. Hacemos la compra por Internet, reservamos las vacaciones a través de una app, y lo mejor de todo, no tenemos que hacer cola en la ventanilla del banco. Comparada con hace una década, nuestra vida se ha hecho mucho más sencilla. Los modelos de compra online, las plataformas de la economía compartida o el crecimiento de la banca digital son solo algunos de los ejemplos de la presencia de nuevos modelos, algunos más disruptivos que otros, que fuerzan a las empresas a tener la capacidad de reinventarse. Quizá por ello se oiga hablar tanto de la necesidad de crear organizaciones ágiles, un término tomado del mundo del desarrollo de software para hacer referencia a la capacidad de reconfigurar rápidamente la empresa con el fin de innovar.

LA CARA HUMANA DE LA FLEXIBILIDAD ORGANIZACIONAL

Desde el punto de vista de la gestión del talento, existen dos formas fundamentales de conseguir flexibilidad en las organizaciones. Una es recurriendo al mercado externo, contratando  a trabajadores para que desempeñen una función concreta cuando surja una necesidad y terminando sus contratos (o no renovándolos) una vez acabado dicho requerimiento. La otra es utilizar el mercado interno de la empresa a través de modelos  de organización flexible, generalmente centrados en equipos de autogestión, que permitan reasignar a los trabajadores según las demandas de la empresa. Ambas estrategias tienen consecuencias importantes para el mercado laboral. En concreto, suponen una ruptura del modelo tradicional de empleo basado en contratos a largo plazo, con una clara organización jerárquica de las habilidades necesarias para cada puesto de trabajo y un desarrollo de carrera predecible a través de los escalones de la empresa.

En el modelo tradicional, el trabajador sabía qué tenía que hacer para avanzar. La empresa se encargaba de dejárselo relativamente claro desde el momento de su contratación y de darle la formación necesaria para...