Que la honestidad no suponga un riesgo
El sector opina
JM
Javier Marroquín
Management & Innovation (Núm. 87) · Recursos humanos · Julio 2026
Algo tiene que cambiar en las organizaciones para que siga teniendo sentido hablar de transformación, agilidad, cultura y propósito, y es la valentía de mantener conversaciones de fondo. ¿Para qué estamos aquí? Más allá de lo que ponemos en la web, ¿qué tipo de liderazgo queremos realmente? ¿Qué les pedimos a las personas que permanecen en la organización? ¿Queremos que se comprometan, que innoven?
Sabemos que el cambio es permanente y que este no se gestiona únicamente con nuevos procesos, sino con más (y más reales) conversaciones. Es decir, que, más allá de las conversaciones difíciles en el sentido disciplinario, gestionar personas exige, antes que ninguna otra herramienta, la valentía de nombrar lo que está pasando.
Lo observo acompañando a profesionales y a equipos: el mayor freno al desarrollo no es la falta de talento ni de recursos, sino la acumulación de lo que no se dice. Y, al contrario, las organizaciones que crecen de verdad son aquellas que han aprendido a hablar de lo que incomoda: de la tensión entre la cultura heredada y la que se necesita, del miedo al error, de lo que se le pide al líder que ya no puede ofrecer sin ayuda.
Crear un clima donde la honestidad no suponga un riesgo y generar las condiciones para que otros puedan pensar, decidir y actuar con criterio: eso es lo que hoy significa liderar, en lugar de pretender tener todas las respuestas.
El reto de la gestión de personas no está, por tanto, en la tecnología ni en los modelos organizativos. El verdadero desafío está en responder a la siguiente pregunta: ¿qué necesitamos para ser capaces de mantener las conversaciones que llevamos tiempo postergando?
Javier Marroquín
Director general de Escuela Europea de Coaching ·


