¿Un agente de IA es un empleado?
El sector opina
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Alberto Díaz García
Management & Innovation (Núm. 84) · TIC · Abril 2026
En la era de la IA, el organigrama ha perdido gran parte de su significado. Lo que fue diseñado magistralmente en la era industrial para establecer las pautas que regían la fabricación en escala, se resquebraja ante las nuevas formas de trabajo.
La mejor forma de ser rentable en la era industrial siempre fue la escala. Reducir los costes marginales de bienes o servicios ha sido y es un subproducto de la repetición. Y qué mejor forma de conseguirlo que un esquema organizacional en cascada, diseñando rutinas y una gobernanza lógica de jerarquías basadas en el conocimiento del métier de tu posición. Brillante. Aquí estamos ciento cincuenta años después, agradecidos por ese esquema de generación de riqueza y también de fricciones y desigualdades, por qué no decirlo.
Pero el organigrama se queda corto ante la irrupción de herramientas y agentes de IA. Y es que un agente no es una herramienta; es una entidad que usa herramientas digitales y de IA, actúa, decide y completa tareas sin intervención humana, si así se desea. La cuestión es si este gran ejecutor es un empleado, si es una nueva entidad de talento. Esta es la nueva pregunta incómoda: “¿Cuántos empleados tienes en la empresa?”.
Nadie ha diseñado el proceso de incorporación de esta nueva casta. Se integran en las estructuras y el día a día de las organizaciones en un clic. No les han presentado a sus compañeros, no conocen la cultura de la casa, no tienen período de adaptación. Allá van a toda velocidad desde el minuto uno, y se cuentan por decenas en las empresas, en muchos casos por cientos o incluso miles en empresas grandes. Y todo ello sin cambiar nuestro viejo organigrama, que ya no nos sirve porque no refleja nuestra realidad, ni las formas de trabajo ni la relación entre departamentos. Porque el agente de IA no entiende de eso, ni para lo bueno ni para lo malo. Adiós a los silos, a las fricciones y a la política. Una decisión es una decisión, ¿verdad? Pues el agente la ejecuta a lo grande.
No puede haber integración de agentes y herramientas de IA generativa sin rediseño del modelo organizacional. Las formas de trabajo, la forma en que se relacionan ahora los equipos, rompen las costuras de lo anterior, que queda como molde quizá de niveles salariales o como mapamundi de las personas en la empresa. Ni el liderazgo ni las responsabilidades se reflejan ya en ese esquema; sin embargo, necesitan establecerse más que nunca, de manera concreta pero también flexible. La forma de trabajar actual es el reto de organizaciones que quieren adaptarse a un mundo que ya está incrustado en los hábitos personales de los empleados.
La solución no es solo más tecnología, sino también establecer el rol de las personas en ese contexto. El reto no es solo que el individuo pierda criterio en este proceso de inclusión de agentes y herramientas, sino que la empresa no construya los rituales colectivos para compensar o incluso mejorar el pensamiento crítico como capacidad organizacional. Mejores formas de trabajo, mejores procesos de toma de decisiones, mejor espacio de trabajo para todos.
El diferenciador no es la adopción de agentes de IA, es la colaboración entre personas y agentes. Y eso no aparece en un organigrama. Colaborar con un agente requiere claridad sobre el reparto de roles y responsabilidades entre persona y máquina. Y esto es un reto de adaptación de modelo organizacional y, de hecho, de cultura corporativa.
Alberto Díaz García
Socio director de MigrationNext y cofundador y profesor de ISDI ·
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