No es el dato, es el contexto del dato
El sector opina
AD
Alberto Díaz García
Management & Innovation (Núm. 90) · Habilidades directivas · Noviembre 2026
Tras años idolatrando al dato como la fuerza fundamental que rige la empresa moderna, la IA nos plantea una perspectiva sorprendente. No es que el dato deje de tener valor, sino que lo convierte en una fuente insuficiente para la toma de decisiones. ¿Dónde quedan las operaciones guiadas por datos? Bienvenidos a la era del contexto y del criterio.
Vamos por partes. Los directivos toman decisiones. Y el mundo académico estudia y analiza desde hace décadas la forma en que se toman, desde Weick a Kahneman, pasando por conceptos como los sesgos, el pensamiento de grupo o la creación de sentido. La IA generativa está cambiando ese escenario al convertirse sus modelos en mediadores de muchas decisiones de negocio.
Contrario a la intuición de muchos, el reto de implantar la IA generativa en la empresa no es la elección del modelo (Gemini, Claude, ChatGPT u otros), ya que se están convirtiendo rápidamente en commodities. Es más bien el contexto sobre el que actúa el modelo el que determina la calidad del resultado aportado.
Al margen del entrenamiento del modelo, el prompt se enriquece con información interna de la compañía, normalmente recuperada mediante un RAG. Pero se puede ir más allá para perfilar mejor las respuestas e incorporar registros de conocimiento, correctamente decantados, autorizados y alineados con el RGPD: conversaciones, transcripciones de videoconferencias u otras herramientas de comunicación pertinentes. Y quizá incluso profundizar en la captación de información y bucear en la más nuclear, guardada en los sistemas más troncales, como el ERP o el CRM.
Suena a un reto exclusivamente tecnológico, pero no lo es. De lo que estamos hablando es de contexto, de “cómo hacemos las cosas aquí”, del criterio con el que se toman las decisiones, esas maneras que han llevado a la empresa a ser lo que es.
Este criterio es único, genuino, diferencial y, por lo tanto, una ventaja competitiva sostenible en el tiempo. Se trata de una capacidad valiosa que, sin embargo, queda también registrada con sus sesgos y sus defectos y, por lo tanto, es susceptible de ser mejorada y adaptada. Así pues, no es solo el dato, sino su contexto, lo que marca la diferencia y lo que se convierte en auténtica propiedad intelectual de la empresa.
Ello nos devuelve a la tecnología y a cómo capturar datos de la empresa para tomar mejores decisiones. Se trata de una labor a la que un floreciente ecosistema de herramientas empieza a contribuir, pero también invita a replantearnos algunos elementos de nuestro stack tecnológico. Aquí los modelos residentes en las máquinas de la compañía, ajustados con sus propios datos (modelos open weight y fine-tuning), empiezan a tener un rol protagonista.
Pero la heroína de este relato es la persona, quien, con sus actos, hace que se codifique y se retenga el contexto. Es la persona, quizá la responsable de IA, quien fija las reglas de negocio, la taxonomía, la gobernanza, la arquitectura y lo que se registra. Y, muy especialmente, es la persona quien debe aplicar el pensamiento crítico y la deliberación como generadores de razonamiento y asignación de responsabilidades ante las decisiones.
En la era de la IA generativa, el criterio es una ventaja competitiva.
Alberto Díaz García
Socio director de MigrationNext y cofundador de ISDI ·


